Estudie la carrera de Ingeniero en Sistemas Computacionales en Programación, empezándola a ejercer desde el 6 semestre de estudios.
Entre a la docencia por azares del destino, debido a que tenia poco de haber regresado a San Luis, pues había ido a trabajar en forma temporal a la Ciudad de Puebla. Una amiga me contacto con la que en ese entonces era directora del Cetis 125, ya que se requería una persona que impartiera clase para el Sistema Abierto que iniciaba, empezando a laborar el 1 de septiembre de 1992 en este plantel. La misma directora del Cetis, me informo que en el CECyTE No. 1 se requería un maestro para impartir la materia de algebra y si me interesaba, fui al este plantel a presentarme, siendo aceptada y empezando mis clases el 4 de septiembre del mismo año.
Realmente mi meta era ejercer mi carrera profesional, no como docente, pero desde el primer día de clases me entro el gusto por la esta actividad, y en ella llevo 16 años.
Al principio se me complicó la impartición de materias, principalmente porque no tenía las técnicas y metodologías necesarias, se me hacía complicado realizar una planeación de clase, indicar cual era el objetivo y los métodos inductivos y deductivos. En los primeros años de mi carrera docente, las clases que impartía, eran totalmente tradicionalistas.
Debido a esto empecé a tomar cursos de actualización docente, en donde aprendía diferentes técnicas para el mejoramiento de la cátedra docente y diferentes formas de evaluación, no sólo teniendo el examen, escrito u oral, como único instrumento de recuperación de conocimientos. Aún así, consideré que no eran suficientes los cursos que había tomado, por lo que inicie la maestría en educación con especialidad en docencia, siendo ahí donde conocí las diferentes corrientes epistemológicas, de las diferentes teorías pedagógicas y de sus diferentes autores. A partir de estos estudios, considero que he mejorado mi práctica docente.
El ser docente para mi ha sido muy reconfortante, ya que me ha dado muchas satisfacciones a lo largo de estos años. He tenido muy buenas experiencias con mis alumnos a nivel personal y profesional. Me da mucho gusto cuando un alumno que ha terminado su estancia en la escuela y entra a la Universidad o a trabajar en la especialidad en la que estudio, cuando ha ese mismo alumno me lo encuentro en la calle, me visita en el plantel o mi casa, o de alguna forma se contacta conmigo, me platica de sus experiencias y me dice que lo que aprendió en mi clase le ha servido. Esto me indica que he dejado una huella en él. A la vez, al igual que cualquier maestro, me he sentido defraudado al ver algún alumno que deserta por materias reprobadas, y me da frustración al saber que dejan la escuela varios de ellos por problemas económicos, emocionales o psicológicos, sabiendo que varios de ellos tienen potencial para poder salir adelante.
Siento gran satisfacción al saber que en algunos de ellos he logrado un cambio de conducta, motivándolos a aprender, ser promotor de innovaciones en los alumnos, en el plantel y en algunos de mis compañeros docentes. Las insatisfacciones que he tenido se han dado principalmente por la falta de infraestructura en los laboratorios o apoyo por parte de algunos directivos para la mejora de los mismos, ver que algunos compañeros sigan con las mismas clases tradicionalistas de antaño, no estén abiertos a los cambios que se están dando en nuestro sistema y no se “pongan la camiseta” para mejorar nuestro nivel educativo.
Gracias
Claudia
Entre a la docencia por azares del destino, debido a que tenia poco de haber regresado a San Luis, pues había ido a trabajar en forma temporal a la Ciudad de Puebla. Una amiga me contacto con la que en ese entonces era directora del Cetis 125, ya que se requería una persona que impartiera clase para el Sistema Abierto que iniciaba, empezando a laborar el 1 de septiembre de 1992 en este plantel. La misma directora del Cetis, me informo que en el CECyTE No. 1 se requería un maestro para impartir la materia de algebra y si me interesaba, fui al este plantel a presentarme, siendo aceptada y empezando mis clases el 4 de septiembre del mismo año.
Realmente mi meta era ejercer mi carrera profesional, no como docente, pero desde el primer día de clases me entro el gusto por la esta actividad, y en ella llevo 16 años.
Al principio se me complicó la impartición de materias, principalmente porque no tenía las técnicas y metodologías necesarias, se me hacía complicado realizar una planeación de clase, indicar cual era el objetivo y los métodos inductivos y deductivos. En los primeros años de mi carrera docente, las clases que impartía, eran totalmente tradicionalistas.
Debido a esto empecé a tomar cursos de actualización docente, en donde aprendía diferentes técnicas para el mejoramiento de la cátedra docente y diferentes formas de evaluación, no sólo teniendo el examen, escrito u oral, como único instrumento de recuperación de conocimientos. Aún así, consideré que no eran suficientes los cursos que había tomado, por lo que inicie la maestría en educación con especialidad en docencia, siendo ahí donde conocí las diferentes corrientes epistemológicas, de las diferentes teorías pedagógicas y de sus diferentes autores. A partir de estos estudios, considero que he mejorado mi práctica docente.
El ser docente para mi ha sido muy reconfortante, ya que me ha dado muchas satisfacciones a lo largo de estos años. He tenido muy buenas experiencias con mis alumnos a nivel personal y profesional. Me da mucho gusto cuando un alumno que ha terminado su estancia en la escuela y entra a la Universidad o a trabajar en la especialidad en la que estudio, cuando ha ese mismo alumno me lo encuentro en la calle, me visita en el plantel o mi casa, o de alguna forma se contacta conmigo, me platica de sus experiencias y me dice que lo que aprendió en mi clase le ha servido. Esto me indica que he dejado una huella en él. A la vez, al igual que cualquier maestro, me he sentido defraudado al ver algún alumno que deserta por materias reprobadas, y me da frustración al saber que dejan la escuela varios de ellos por problemas económicos, emocionales o psicológicos, sabiendo que varios de ellos tienen potencial para poder salir adelante.
Siento gran satisfacción al saber que en algunos de ellos he logrado un cambio de conducta, motivándolos a aprender, ser promotor de innovaciones en los alumnos, en el plantel y en algunos de mis compañeros docentes. Las insatisfacciones que he tenido se han dado principalmente por la falta de infraestructura en los laboratorios o apoyo por parte de algunos directivos para la mejora de los mismos, ver que algunos compañeros sigan con las mismas clases tradicionalistas de antaño, no estén abiertos a los cambios que se están dando en nuestro sistema y no se “pongan la camiseta” para mejorar nuestro nivel educativo.
Gracias
Claudia


1 comentario:
Claudia, cuando estudiamos una carrera que no es la docencia en ningun momento se nos pasó por la mente que algún día estaríamos frente a grupo, todos tenemos una historia de como llegamos, lo interesante es cómo nos ha llenado de satisfacciones el trabajar en esta área y las motivaciones para seguir adelante.
Bienvenida al grupo.
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